miércoles, 24 de febrero de 2016

Primer mandamiento: Ir no quiere decir que puedas volver

    Soy de la generación del messenger, nosotros poníamos frases igual de grandes que esta entrada de blog para expresar todas nuestras iras homicidas. Ahora bien, llega Facebook, Facebook se me queda pequeño. La gente tiene una vida tan interesante que poner de repente mi vida catastrófica sería como gritarle al mundo "¡matarme!". Y yo en mi capacidad creativa me dije a mi misma ayer mismo que salía de un mismo casting que era como otros tantos mismos que había ido: ¿y por qué no contarlo? Asique aquí me tenéis, abriendo ya mi ¿cuarto blog? para gritarle al mundo "¡reíros conmigo de mi desgracia!".

    Tener un casting siempre es motivo de alegría, tener dos es para dar palmas, pero tener dos castings y un rodaje de un corto es para morirse interiormente por lo afortunada que eres, estando en Madrid, que te llamen y sobretodo ¡siendo nadie!.

    Todo parecía ir bien, un autobús, mucha gente, 40 minutos de trayecto como sardinitas en lata, obviamente yo al llegar tan puntual como siempre me tocó ir de pie (vale, aquí debí imaginarme que la cosa no podía ir a mejor, ¡pero no! ¡alegría! ¡Tenía un casting!). Cuando llegamos al sitio traté de no vomitar a la chica de al lado que iba plácidamente sentada mientras se quejaba de su "mareo de huevos" eso sí, mientras iba sentada y con un espacio vital que yo hubiese invadido de no ser porque la ética y la moral que me invaden empiezan a caerme mal.

    Cuando llegamos todo parecía ir bien, una cola, rellenar una ficha (¡vaya! yo había sido precavida y la llevaba completamente cumplimentada como indicaron en el email de citación. Al parecer éramos un grupo muy reducido las que pensábamos lo mismo). Seguimos en la cola, número 119, todo pinta bien, impar, esta es la mía... camino, camino, doblo esquina, sigo caminando, doblo esquina, me siguen 10 muchachas, yo sigo a otro 10, ¡separación! Chicos por un lado, chicas por otro. Esto no hubiera tenido mayor importancia de no ser porque... entrábamos en el mismo recinto y tan sólo nos separaba un cordón de terciopelo que se terminaba juntando para dar paso a la señora que te hacía la foto y la que te tomaba las medidas... y la separación era ¿por?. Grupos de 25 mujeres, nos informan de que si no somos cogidas es porque no cumplimos con las medidas que piden no porque no seamos buenas actrices (esto hubiera tenido sentido si no hubiesen pedido las medidas días antes de ser convocados al casting). Todo pintaba ¿bien? 

    Mis temores se cumplen. Entramos 25 tías dentro de una sala dónde un hombre nos habla en Inglés como si un casting de EEUU hubiera invadido Madrid. Esto no me hubiera molestado de no ser porque tenía una pequeña señorita preguntándome de continuo qué decía el hombre, y mostraba su gran preocupación porque no daba con las medidas que pedían y no entendía qué hacía allí perdiendo la mañana. Lo que yo no entendía era qué hacía allí a esta hora de la mañana cuando pedían una medida mínima de 1,70 y ella medía 1,60. Sigamos. Un hombre nos mira de arriba a abajo, según la mujer que está en organización ése hombre tiene mucha experiencia y sólo con mirarnos va a saber si damos el personaje. Conclusión: se quedan 3 chicas de 25 que entramos como seleccionadas, que casualmente eran prototipos de mujeres. Es decir, voy a un casting a actuar y me salgo sin actuar, eso sí, el hombre sólo mirando mi cara y mi cuerpo pudo saber perfectamente que no daba el papel. Es como decirle a un médico que no tiene cara de médico y que por tanto no puede ejercer. Pero oye que no pasa nada sobretodo cuando te dicen que ahora no tienes forma de volver al pueblo, al no ser que hayas venido en coche porque el autobús que sube a las 8:15 de la mañana no vuelve a subir de nuevo y que, por lo tanto, tienes que pagar un taxi para volver a coger un bus en un pueblo perdido y que te lleve a casa, y termines caminando carretera arriba, subiéndote a un coche de una señora que amablemente se ofrece a llevarte porque se lo han hecho a ella más veces y se apiada de ti. (Pase lo que pase por el camino siempre encontrarás buena gente).

    Comentarios aparte y sin parecer poco optimista mejor me quedo con la frase de mi madre "Insiste y persiste que el que la sigue la consigue, y ese tipo de castings da asco, deja de ir". Y como mi madre tiene más razón que un santo, empezaré a seleccionar mejor a los castings a los que me presento. Nota mental para positivizar la experiencia: "Si te tratan como una vaca, no es un trabajo, es un matadero"

    Y así siguen las historias para no dormir de esta actriz en busca de un huequito en la historia.




No hay comentarios:

Publicar un comentario